Había escuchado mucho acerca de la prueba antidoping, pero no sabía exactamente en qué consistía. Sólo sabía que se le aplicaba fundamentalmente a deportistas para ver si no habían ingerido alguna sustancia prohibida que mejorara tramposamente su desempeño o a personas a las que se quería probar su adicción a alguna droga.
El domingo pasado, César Nava me invitó a que juntos nos hiciéramos una prueba antidoping para mostrarle a la ciudadanía que somos dos candidatos limpios, sanos, que no consumimos ninguna sustancia tóxica. Hay que decir que la prueba es capaz de detectar el consumo de alguna droga aunque éste se haya realizado varias semanas o incluso meses atrás, así que no hay ni cómo poder burlarla.
Juntos la hicimos y los dos salimos bien librados. Tengo que reconocer que fue una experiencia muy gratificante, ya que ahí dejamos muy claro que nuestro compromiso en la lucha contra el narcotráfico y contra las adicciones no solamente es un conjunto de palabras que puedan sonar bien en un discurso, sino ante todo es una alternativa de vida que hemos decidido seguir.
